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domingo, 15 de abril de 2012

Nos has amado, Señor



Detrás de Cristo no hay nada.......... Ven

 El Verbo Eterno del Padre, solidarizado totalmente con el hombre, se encarnó en el seno virginal de Santa María, se hizo hombre y pasó su vida, como un hombre cualquiera, enraizado en nuestra historia humana que fue la suya, sufrió por nuestros pecados, cargado con ellos subió a la cruz, clavó en ellas todas las actas desfavorables que por la ley nos sentenciaban a muerte, con su muerte destruyó nuestra muerte, fue sepultado y descendió a los infiernos que el pecado de Adán había construído y, arrancando con su fuerza las puertas del abismo, dejó vacío el infierno y solitario al demonio que con la seducción del pecado había esclavizado al hombre de por vida, ...y RESUCITANDO nos dio la Vida Inmortal, la Vida Eterna a todo el que por la fe se adhiere a su Palabra de Vida .
 Formó del inmenso Amor de su corazón a su Amada Iglesia, (de su costado salió sangre y agua), nos entregó el bautismo como sacramento de una Vida Nueva, y el alimento de su Cuerpo y Sangre, para que, renacidos por su gracia, en sus aguas santas, obtenido el perdón de los pecados pasados, vivamos una Vida Nueva en Él, por el Don Santísimo del Espíritu Santo, testimonio único, Inefable que nos conduce, por Cristo, al horno encendido del Amor del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, Trinidad Santísima, un sólo Dios, a cuya derecha Él, Cristo Jesús, Nuestro Señor, ascendiendo al cielo, nos ha colocado ya, con la firme y cierta Esperanza de ser todos en Dios, por Cristo, uno en Él. .

 Detrás de Cristo no hay nada, la historia del principio y el fin ya se ha realizado. Él es el Primero y el Último. En Él somos, vivimos, nos movemos y existimos......para siempre. ........
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 1P 1,3-9: Por la resurrección de Jesucristo de entre los muertos, nos ha hecho nacer de nuevo para una esperanza viva. .........
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 Para nosotros, para nuestro consuelo fue escrito de muchas maneras, una de ellas esta:

 V/. Los discípulos se llenaron de alegría. Aleluya. R/. Al ver al Señor. Aleluya.

 Vuestra vida está con Cristo escondida en Dios Col 3,1-17

 Ya que habéis resucitado con Cristo, buscad los bienes de allá arriba, donde está Cristo, sentado a la derecha de Dios; aspirad a los bienes de arriba, no a los de la tierra. Porque habéis muerto, y vuestra vida está con Cristo escondida en Dios. Cuando aparezca Cristo, vida nuestra, entonces también vosotros apareceréis, juntamente con él, en gloria.
 En consecuencia, dad muerte a todo lo terreno que hay en vosotros: la fornicación, la impureza, la pasión, la codicia y la avaricia, que es una idolatría. Eso es lo que atrae el castigo de Dios sobre los desobedientes. Entre ellos andabais también vosotros, cuando vivíais de esa manera; ahora en cambio, deshaceos de todo eso: ira, coraje, maldad, calumnias y groserías, ¡fuera de vuestra boca! No sigáis engañándoos unos a otros.
 Despojaos del hombre viejo, con sus obras, y revestíos del nuevo, que se va renovando como imagen de su Creador, hasta llegar a conocerlo. En este orden nuevo no hay distinción entre judíos y gentiles, circuncisos e incircuncisos, bárbaros y escitas, esclavos y libres; porque Cristo es la síntesis de todo y está en todos.

 Como elegidos de Dios, santos y amados, vestíos de la misericordia entrañable, bondad, humildad, dulzura, comprensión. Sobrellevaos mutuamente y perdonaos, cuando alguno tenga quejas contra otro. El Señor os ha perdonado: haced vosotros lo mismo. Y, por encima de todo esto, el amor, que es el ceñidor de la unidad consumada.

Que la paz de Cristo actúe de arbitro en vuestro corazón; a ella habéis sido convocados, en un solo cuerpo. Y sed agradecidos. La palabra de Cristo habite entre vosotros en toda su riqueza; enseñaos unos a otros con toda sabiduría; corregíos mutuamente. Cantad a Dios, dadle gracias de corazón, con salmos, himnos y cánticos inspirados. Y, todo lo que de palabra o de obra realicéis, sea todo en nombre del Señor Jesús, ofreciendo la Acción de gracias a Dios Padre por medio de él. .
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.............. R/. Ya que habéis resucitado con Cristo, buscad los bienes de allá arriba, donde está Cristo, sentado a la derecha de Dios; Aspirad a los bienes de arriba, no a los de la tierra. Aleluya. V/. Porque habéis muerto, y vuestra vida está con Cristo escondida en Dios. 
 R/. Aspirad a los bienes de arriba, no a los de la tierra. Aleluya. .................................................. 


 Lo comprendemos mejor con San Agustín: ......

......todos los que perseveráis firmes en el Señor. Me dirijo a vosotros con las palabras del Apóstol: vestíos del Señor Jesucristo, y que el cuidado de vuestro cuerpo no fomente los malos deseos, para que os revistáis de la vida que se os ha comunicado en el sacramento. Los que os habéis incorporado a Cristo por el bautismo, os habéis revestido de Cristo. Ya no hay distinción entre judíos y gentiles, esclavos y libres, hombres y mujeres, porque todos sois uno en Cristo Jesús. En esto consiste la fuerza del sacramento: en que es el sacramento de la vida nueva, que empieza ahora con la remisión de todos los pecados pasados y que llegara a su plenitud con la resurrección de los muertos. 

Por el bautismo fuisteis sepultados con él en la muerte, para que, así como Cristo fue despertado de entre los muertos, así también andéis vosotros en una vida nueva. Pues ahora, mientras vivís en vuestro cuerpo mortal, desterrados lejos del Señor, camináis por la fe; pero tenéis un camino seguro que es Cristo Jesús en cuanto hombre, el cual es al mismo tiempo el término al que tendéis, quien por nosotros ha querido hacerse hombre. 


 Él ha reservado una inmensa dulzura para los que le temen y la manifestará y dará con toda plenitud a los que esperan en él, una vez que hayamos recibido la realidad de lo que ahora poseemos sólo en esperanza. 


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